Marcos Di Giuseppe, además de funcionario es un cuadro perteneciente a la faz política interna de la UCR, por ese motivo fue requerida su opinión sobre el financiamiento de las universidades públicas.

Sabemos que la UCR tiene una tradición muy vinculada a la educación pública, ¿cómo viviste este debate y qué opinás del rol que han jugado los legisladores radicales?
MDG: Es un tema que me toca de cerca, no solo como radical, sino también como militante reformista. Mi formación universitaria estuvo profundamente marcada por el reformismo, que siempre ha defendido la universidad pública como un motor fundamental para el desarrollo de nuestro país. Desde su fundación, la UCR ha entendido que la libertad real no existe si no hay posibilidades de elección y la universidad pública es la herramienta que da esa libertad, permitiendo a miles de jóvenes acceder a una formación de calidad sin importar su origen social.
¿Cómo evalúas el impacto de la universidad pública en términos de desarrollo?
MDG: Es incuestionable. La universidad pública ha sido un faro no solo para Argentina, sino para toda Latinoamérica. Gracias a ella, hemos formado profesionales que son referentes a nivel mundial, y no hay que olvidar que nuestro país tiene cinco premios Nobel, algo que no sería posible sin ese sistema de educación superior. Además, la universidad no solo genera profesionales, sino también ciudadanos críticos y comprometidos con el país. Dinamitar este proceso, que ha sido un pilar del desarrollo social y económico, sería un grave error.
Se ha planteado, sin embargo, que el sistema universitario tiene problemas de acceso y calidad, ¿cómo ves esa discusión?
MDG: Siempre hay cosas que mejorar, no lo niego. Es cierto que una parte importante de los estudiantes que ingresan no terminan sus estudios, pero la solución no es recortar la universidad, sino fortalecerla. No podés romper el juguete solo porque algunos no llegan a usarlo. La calidad y la cantidad pueden coexistir, no son mutuamente excluyentes. Es más, la expansión de universidades provinciales y locales ha sido clave para permitir que personas que no pueden trasladarse a las grandes ciudades también tengan acceso a una formación de calidad.
¿Qué rol creés que debe jugar el Congreso en este tema?
MDG: El Congreso tiene un rol fundamental. El presupuesto de la universidad pública es una de las formas en que un gobierno muestra sus verdaderas prioridades. El discurso puede decir muchas cosas, pero lo que realmente importa es hacia dónde van los recursos. En este contexto, el Congreso tiene la responsabilidad de corregir el rumbo cuando sea necesario. No podemos aceptar que haya financiamiento para áreas como la seguridad o los servicios de inteligencia, mientras que la educación pública se queda sin los recursos que necesita para seguir funcionando.
El mensaje es claro: más allá de las diferencias políticas, la educación pública es un tema de consenso. Es una inversión a largo plazo que impacta no solo en quienes estudian hoy, sino en toda la sociedad. Lo que el Congreso debe hacer es proponer soluciones concretas, no solo oponerse. Si falta financiamiento, hay que encontrar de dónde sacarlo. Proponer es tan importante como legislar. Y en este momento, la universidad pública necesita ese respaldo para seguir siendo una herramienta de movilidad social y desarrollo.
Sin duda, es un debate profundo y necesario. ¿Creés que es posible encontrar consensos en la política actual?
MDG: Soy optimista en ese sentido. La política, cuando se ejerce bien, es el arte de construir consensos. En otros países, especialmente en sistemas parlamentarios, es común que se logren acuerdos en temas clave. Nosotros también podemos hacerlo. La educación pública, las jubilaciones, la salud, son temas que deberían estar por encima de las disputas partidarias. El Congreso y el Ejecutivo tienen que trabajar juntos para desarrollar políticas que beneficien a la sociedad en su conjunto. Y sí, habrá momentos en que unos perderán y otros ganarán, pero así es la democracia. Cuanto más debate haya, más sólida será nuestra democracia.



